En la Educación Infantil las situaciones propias del aprendizaje de las Matemáticas se obtienen de aquellas que ocurren normalmente en la vida real.
El niño vive inmerso en una sociedad donde el número está presente.
Partiendo de sus necesidades y de sus experiencias concretas lo va descubriendo al tiempo que va construyendo un mundo de significados y relaciones.
De esta forma descubre una matemática viva, no aislada, en la que los procesos y habilidades mentales son el objetivo primordial, ya que mediante la observación, manipulación, experimentación, análisis, comprobación de hipótesis va construyendo un aprendizaje útil y significativo.

Las diferentes actividades ayudan a los niños y niñas a darse cuenta de las necesidades de organización del medio, de las múltiples relaciones que se establecen entre los objetos y de la utilización del lenguaje matemático en un contexto determinado y variado.
Las necesidades e intereses de las niñas y niños y de contextualizar lo más posible los contenidos matemáticos surgió la idea de montar el rincón de la tienda. En el juego que se establece en dicho rincón pretendíamos implicar a los niños y niñas en situaciones reales y que resultasen atractivas.
Así pues, ¡manos a la obra!
Para que no os sea tan costoso podéis tomar buena nota de ideas de productos que pueden servir para los diferentes recursos:
-Recopilación de envases de todo tipo de productos que puedan venderse en una tienda o supermercado.
-Aportación de folletos de propaganda de supermercados y tiendas.
-Organización de los espacios y zonas de la habitación para transformar parte de ella en una tienda.
-Colocación de estanterías y mesas para configurar la tienda.
-Elaboración de productos diversos para equipar la carnicería y pescadería.
-Etiquetado de productos (precio).
-Utilización de instrumentos de medida y cálculo (balanza y calculadora).
-Confección de monedas y billetes.
Etc.
A través de esta propuesta y de otras similares los niños y niñas juegan, se divierten y aprenden. Cualquier contenido matemático puede aparecer de forma lúdica y sin necesidad de forzar situaciones aisladas y poco significativas.
Tomando esto en consideración, me pregunto si merece la pena seguir realizando este tipo de experiencias.
Yo creo que sí. Es un espacio motivador no solo para nuestros alumnos/as, sino también para nosotros como docentes, ya que a partir de este juego se pueden observar muchas cosas.
Vosotros que creéis?
Así pues, os animamos a seguir en esta línea de trabajo.
Saludos,
Miriam
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